martes 19 de agosto de 2008

Preludio

En esa eterna posición intrínseca de lo naturalmente compensatorio se halla a veces la forma de equilibrio tan anhelada. Existen tantos mundos como personas en este mundo. Hoy no tuve que soñar porque simplemente no dormí. No tuve que esforzarme por sentir porque simplemente la vida se encarga de seguir su rumbo perentorio y mantenerme despierta en medio de lo que bien podría ser nada o bien podría ser todo. Como siempre vinculandome involuntariamente aunque en ocasiones en menor cuantía a los extremos, luchando por no dejarme absorber muy rápidamente por las aristas sociales que desde siempre me han sido presentadas. Ahora recuerdo de manera aproximada la parte de un libro que de alguna forma marcó mi vida: si quieres encontrar una señal que pueda llevarte a la respuesta de alguna pregunta vital, sólo abre una página cualquiera de un libro cualquiera y ahí hallarás la respuesta...
A veces sería bueno encontrar la posibilidad de hundirse sin ahogarse en el intento, renunciando a todo, volver a caer. Ayer le dije que lo amaba mientras por un momento imaginé esa tarde en el cine viendo una película cualquiera, para luego abandonar cosas en un café de bizcochuelos franceses acompañados de café medio cargado. Podría en estos momentos estar durmiendo, estar viviendo una vida decorosa, una vida indecorosa, una vida renunciable. Me gustaría llorar demasiado pero en estos momentos no puedo. Jamás he logrado entender del todo el papel del amor en mi vida, el dolor de garganta perpetuo, las personas que fingen un mundo feliz porque la idea de parecer ser es más poderosa que ser. Hoy hablé con esa mujercita de tez canela, cabellos largos y vocecita hiperprosódica, es increíble lo diferente que uno llega a ser de otra persona sin darse cuenta, sin salir del mismo repertorio.
No entiendo muy bien las situaciones, no entiendo muy bien las intenciones, no entiendo muy bien los nexos. Prefiero sumirme en una Toccata barroca o en las ideas fugaces de efectos paranormales y realismos mágicos tal vez existentes pero tan invidentes. Quiero hablar y llorar indefinidamente y morir en algún intento hedonista de esos que suelo entender solo yo.
No quiero asesinar a nadie en ese intento, no quiero pasar con mi ego aplastante sobre las personas más débiles pero aún así amables, no quiero equivocarme por dejarme llevar de los extremos. Y hoy creo acabar de descubrir lo que me mantiene en este camino: la sobrevivencia indeleble del tajante romanticismo innato, que logra permanecer terco a pesar de la evidencia, que espera ser rescatado coherentemente algún día de esta vida que avanza más corriente que común.
Por amor he comprendido, por amor he llegado a los límites, por amor he renunciado, por amor he cambiado tantas veces y tan variadamente de estados. Por amor he sido paciente y terapeuta, por amor he guardado empecinadamente la esencia a pesar de haberme dejado tocar por todas las decadencias posibles hasta hoy en mi vida.
La respuesta en los libros siempre es la misma: tener la capacidad de flexibilizar, todas las realidades son verdades de acuerdo al punto de referencia, la honestidad se paga por esa misma compensación natural con honestidad... La dubitativa es clara: dejarse llevar por la racionalidad de las experiencias sociales adquiridas, o ver con los ojos del recién nacido al que todas las cosas le podrían ser maravillosas y novedosas... exaltar o poner en lo corriente, ser consecuente con lo que pienso o con lo que siento, dejarse sorprender como un niño-anciano experimentado o llevar puestos los anteojos de lo argumentable, renunciar de nuevo o luchar por aquello de valor no demostrable todavía y tal vez nunca, en un proceso largo y quizás tortuoso... He ahí la cuestión.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

No he entendido mucho de su escrito, en especial por ese juego atemático y por los saltos entre primera y tercera persona: está caótica pero no necesita camisa de fuerza. En mi caso sigo sin acercarme a las respuestas convincentes —para mí— de por qué vivo o para qué vivo pero han dejado de ser una preocupación demasiado evidente, pese a que estoy convencido de lo absurdo de la situación: sería mejor que le hubiera pasado a otro.
Procesos tortuosos, es evidente, aunque algunos merecen el calificativo más que otros. Así como obras tortuosas —hablo desde el punto de vista del diletantismo trágico (clasificación que hace algún tiempo se interpretaba como insulto) que me resulta tan afín—: entre ellas ahora se me ocurre la Gran fuga. El amor parece ser otro proceso tortuoso que implica, supuestamente, alegrías, plenitud, miseria y melancolía —por mencionar sólo cuatro cosas—, aunque es algo de carácter ilusorio, más aún cuando las personas inteligentes pierden más de la mitad de esa envidiada e inútil facultad (mencionada en la elipsis) en medio de ese incómodo privilegio por encadenarse al servicio de las endorfinas con diminutivos (o al menos cursilerías) adjuntos (la pasión me parece menos convincente, al menos si se mira de lejos pero no me pondré a controvertirla con ninguna clase de argumento). ¿Todas esas cosas ha hecho por amor? Hasta hacerme sufrir ahora por ver esas confesiones lanzadas a los indeterminados vientos electrónicos: qué virtuosa infidelidad. Insisto: no vamos a ningún lado (excepto cuando salimos a hacer mandados) y sería maravilloso que la carga del ADN no nos impusiera la sobrevivencia. Hasta me digo que sería maravilloso verla llorar, no por el hecho en sí, sino por ver si me enternezco ante ello (yo creo que muchos niños lloran para tiranizar a sus padres, así como muchas hechiceras perversas y crueles deben hacerlo para garantizarse el placer de degollar a sus víctimas escurridizas con mayor sevicia). ¿Cuál sería la razón de su llanto?
En un chiste muy curioso que cita Moran, aquél que debía buscar a Molloy en la novela homónima, y que proviene de argumentos machistas se decía, más o menos:
¿Tienen alma las mujeres?

¿Para qué?
Para condenarse.

Anónimo dijo...

Bueno, era yo pero se me saltó el anónimo por andar trasnochando y perdiendo en tiempo frente a dos computadores

Stephen Dedalus dijo...

No sólo por eso sino por bloquear el JavaScript desde sitios a los cuales quiero limitarles las estadísticas y los medios de rastreo

Bosh dijo...

Eres una enamorada del amor, eso siempre lo he sabido, puedes ponerle el nombre que quieras pero el fondo no cambia. Será que ese efecto de buscar las respuestas en los libros es un mecanismo de canalizar esas respuestas que la intuición siempre sabe?, yo creo que sí, la gente ve lo que quiere (o puede) ver, escucha lo que quiere (o puede) escuchar y lee lo que quiere (puede) leer.
Es muy difícil definir qué es lo "bueno" o qué es lo "deseable" y no es fácil aplacar el alma aventurera que te caracteriza sobretodo cuando la razón tiene sus argumentos válidos (porque tu tendrás tus razones para haberla hecho una filosofía de vida...). Solo recuerda algo: Siempre sin importar cómo comiencen las cosas, va a llegar un punto en donde la racionalización alcance su máxima expresión,como también habrá el punto en donde la emoción deje en suspensión a la razón, pero ninguna de las dos partes se va a apagar por completo sino simplemente se van a turnar... debes perder el temor a equivocarte, esa es la única forma en que el sentimiento te va a guiar a las razones suficentes para continuar o dejarlo todo. Y no tienes que demostrar el valor de nada, las cosas valiosas en sí mismas se encargarán de demostrarse a sí mismas así llores o rias en el proceso. Y un mensaje para tu razón: muchas veces no se trata de elegir entre dolor y felicidad sino entre dolor y menos dolor, eso siempre va a ser así.

No hay cuestiones,siempre que puedas ama libremente!!

Catalina Zentner dijo...

¿No será que te has excedido en el amor que has dado, sin dejarte reservas para hacer que el proceso de lucha o cambio sea menos tortuoso?

Cuídate, quiérete.

post-apocaliptic dijo...

Creo que uno sueña hasta despierto no es necesario dormir para ello, he allì la clave de muchos poetas enamorados, la fuente de nuestra imaginaciòn, las respuestas sigen siendo màs preguntas, por ello es permitido excederse en el ego, ser extremista y conciente, sin miedos, ni dudas, simplemente amor, asì como lo manifiestas en tus cambiantes estados y errores, no importa, para eso estamos en una escuela, tienes mucha razòn en "que todas la realidades son verdades de acuerdo al punto de referencia" sabes que somos los niños adelantados, los que podemos ganar al perder, los que cruzamos el infierno por el idilio de un amor, los que nos abandonamos al cariño de otro, no se, antes que cuetionar algo es mejor aceptarlo y entenderlo, ya NO HAY CUESTION.

Javier dijo...

Un poco incomprensible si, tal vez porque es tan personal que habría que conocerte para saber lo que tus líneas significan.

Pero esto no impide que sea interesante. Me gusta la forma en que escribes y como juegas con las palabras.

Pd: pasa por mi blog http://javillegas.blogspot.com/

Besos

cossete dijo...

Bosh dice que eres una enamorada del amor... creo que no captó esa parte en la que dices que no entiendes el papel del amor en tu vida.... o realmente lo que creo es que bosh tiene razón pero que usted está en una contradición.

Ahhh quién supiera lo que es el amor... que me lo diga que quiero oirlo.

Saludos.

Alexillopillo dijo...

El amor en si no existe, es una ilusion, un estado de mente que nos queremos meter a la fuerza, algo que sentimos a chorros un momento y despues desaparece como si nada, un impulso, un mierdero, la razon que nos hace ser tan infelices. Lo que escribes hoy esta tan enredado como tu corazon, sin duda alguna, pero no es la culpa de nadie... el amor es asi, nadie lo entiende, nadie sabe si esta destinado a vivir una fantasia de fabula o una existencia marcada por la soledad y el desfortunio. Ya no le tengo mucha fe a la primera, y por ahi me da la impresion que tu tampoco. Asi que... no olvides pasar de vez en cuando por mis sesiones de MAA (espero que no se te haya olvidado que significa)

Mamen dijo...

Por amor se hacen muchas locuras y por desamor también, y no digo que no sea bueno salirse de las coordenadas establecidas culturalmente, pero siempre que controles tu el espacio y el tiempo, aun así, casi siempre se sufre.
Sigo diciéndote que nadie se merece que sufras tanto...nadie.

Paços de Audiência dijo...

Digamos que la utopía siempre fue más atractiva que la realidad.

URANIO dijo...

En cuanto a lo que dicen los libros de superación personal (creo que se refiere a ellos):

Estudiar la actividad total de la vida, no como espectador sino integrándose a sí mismo. El carácter inmediato de lo real se muestra inaprensible cuando la palabra pretende fijarla, puesto que el presente ya se ha desvanecido (Dogen 1200?-1253?).

Del dicho al hecho hay mucho trecho (Cervantes 1547-1616).

La vida no es un problema que tiene que ser resuelto, sino una realidad que debe ser experimentada. (Kierkegaard 1813 – 1855)

Muchas personas se quejan porque las palabras de los sabios jamás son otra cosa que parábolas, y resultan absolutamente inservibles en la vida cotidiana, que es la única vida que poseemos. Todas esas parábolas se limitan a expresar que lo incomprensible es incomprensible, y esto ya lo sabemos sin ninguna ayuda. Pero ¿y las penurias contra las que debemos luchar diariamente? Ese es un asunto distinto (Kafka 1883-1924)
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Respecto a la dubitativa trataría de ver con los ojos del recién nacido, algunos de los condicionamientos mentales (hábitos,actitudes,aptitudes…) adquiridos de experiencias sociales son como un velo que no permite ver con claridad la realidad de las cosas (y perpetuar el dolor de garganta).

De acuerdo a lo que se siente o se percibe luego se piensa (se acude a experiencias pasadas, conocimientos previos) y se actúa. Aunque no siempre es así, cuando desprevenidamente coloca la mano en un utensilio de cocina muy caliente simplemente la retira rápidamente, esto sin acudir a conocimientos previos (las leyes de la termodinámica, biología, los tipos de quemaduras, etc), la grosería que pueda exclamar al instante del quemón si se puede deber a condicionamientos adquiridos.